Arañas: Un encontronazo con una Viuda Negra puede amargarnos el día; generalmente habitan las zonas pré-desérticas de la Península y la picadura de su uña, accionada por unos potentes músculos, inocula en la víctima una potente neurotoxina que puede llegar a causar la muerte por fallo cardiorespiratorio en animales débiles o de pequeño o mediano tamaño. El resto de las arañas que pueblan nuestra geografía sólo son peligrosas en el caso de que ataquen animales alérgicos.
Culebras: Se da este nombre a toda una serie de serpientes, sobretodo aquellas de tamaño pequeño o mediano, que abundan en nuestra fauna, desde la culebra bastarda , hasta la de agua o collar , la de cogulla , la de escalera , la viperina , la culebra lisa meridional o la de herradura . Muy corrientes en nuestro país, la mayoría suelen carecer de veneno y cuando lo producen este tiene escasa incidencia tóxica y si acaso, el resultado se reduce a una pequeña inflamación en la zona circundante, resultado del edema que se forma y que es causado por la serosidad infiltrada en el tejido celular.
Sapos: Los sapos (Bufo bufo), animales anfibios pertenecientes a la orden de los Anuros, tienen mala fama y sin embargo, son de entre todos los que hemos analizado hasta ahora los menos peligrosos por así decirlo. Cierto es que se trata de unos animalejos bastante feos, de cuerpo rechoncho, con unos 15 cm de longitud, patas cortas y piel pardusca y verrugosa, que han desarrollado un mecanismo de defensa propio. Siempre que se ven amenazados, expelen a través de la piel una sustancia tóxica irritante, la saponina, que causa terribles picores y que si entra en contacto con los ojos produce perdida momentánea de la visión, pero poco más.








































